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Otitis Media: La infección de oído está causada por bacterias o virus que llegan al oído
medio desde la nariz o garganta a través de la trompa de Eustaquio. Una vez dentro del oído,
los gérmenes comienzan a multiplicarse, originando acumuló de pus y aumento de la presión
detrás de la membrana timpánica, que aparece roja, hinchada y dolorosa.
Su médico puede diagnosticar la presencia de infección mirando el aspecto y
la movilidad del tímpano con un otoscopio. Casi la mitad de todos los niños pasan una
infección de oídos durante el primer año
de vida.
Muchos niños están particularmente predispuestos a infecciones, especialmente
aquellos que tienen un padre, madre o hermanos con el mismo problema durante la infancia.
Las infecciones de oídos son también más frecuentes entre niños que acuden a guarderías,
niños con alergia y niños cuyos padres fuman en casa. Como las otitis se producen
generalmente después de un catarro, son más frecuentes durante el otoño y el invierno.
El dolor es el síntoma más frecuente de las infecciones del oído: a veces es mínimo,
en otras ocasiones es tan intenso que llega a provocar que el niño llore o grite, en
general durante menos de media hora. Los niños mayores habitualmente se quejan
de sensación de plenitud en el oído, que oyen peor o de dolor muy intenso en el
oído afectado.
Los bebés pueden estar irritables, se llevan la mano a los oídos
y habitualmente duermen mal.Entre una tercera parte y la mitad de los niños con otitis
presentan fiebre, que puede llegar hasta 40ºC. La fiebre elevada es más frecuente en
bebés y niños pequeños que en niños ya mayores. A veces las otitis se acompañan de
síntomas de catarro, como congestión nasal, tos y conjuntivitis ("ojo enrojecido").
En ocasiones debido al aumento de presión, el tímpano se rompe (se revienta).
Si bien esto puede ocasionar la aparición de sangre o pus en el canal del oído,
no debe alarmarse ya que la rotura del tímpano es generalmente muy pequeña y se
cierra en unos 2 o 3 días. Si esto sucede, el médico debería examinar el tímpano
una vez finalizado el tratamiento. Es rara la persistencia de un agujero (perforación,
rotura) en el oído o una pérdida de audición prolongada como consecuencia de una otitis.
Existen varios tipos de antibióticos que se pueden usar para tratar las
infecciones del oído. Su médico eligirá uno basado en su experiencia, el costo,
el sabor y los posibles efectos colaterales como molestias de estómago o erupción
en la piel. El tratamiento generalmente se indica durante 1 a 2 semanas.
A pesar que el dolor suele desaparecer completamente después de 2 o 3 dosis de
la medicina, la infección está presente todavía y debe completarse el tratamiento
para evitar la posibilidad de una recaída o repetición.
Las otitis no son contagiosas, sin embargo, los catarros que a veces las acompañan,
si se pueden transmitir a otros niños. Los niños con otitis pueden volver al colegio
o guardería en cuanto se encuentren bien y no tengan fiebre.
Como el líquido (fluido) puede persistir en el oído durante semanas o incluso
meses después de haberse curado la infección, su hijo puede tener una pérdida
de audición temporal. Si esto sucede notifíqueselo al profesor o cuidador(a).
De un 5 a 10% de los niños desarrollan una segunda infección de oídos en el plazo
de un mes de la primera. Esto no debe causar una preocupación exagerada. Si un médico
piensa que las infecciones son muy frecuentes o que su hijo tiene fluido persistente
en el oído o pérdida auditiva prolongada, normalmente le indicará un tratamiento
antibiótico preventivo o le sugerirá que consulte con un especialista de
garganta, nariz y oídos.

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