El feto alterna períodos entre dormido y despierto, y puede darse cuenta de la diferencia
entre luz y oscuridad a través de las paredes abdominales y uterinas.
La investigación ha mostrado que las orejas se desarrollan suficiente para oír y responder
a los sonidos, como la voz de la madre y el latido del corazón.
Se cree que es capaz de sonreír, hacer muecas, distinguir sabores, puede mover su mano
frente a su cara y chupar sus dedos. Esta práctica le ayudará a localizar el camino
hacia el pecho después del nacimiento.
Las madres encuentran que si su bebé está dando puntapiés o está retorciéndose mucho,
puede ser calmado al sentarse en una silla mecedora.