La tercera etapa del trabajo de parto es el período desde el nacimiento del bebé hasta
el alumbramiento de la placenta.
Por lo general entre 3 y 30 minutos después del nacimiento del bebé, suele haber
pérdida de un poco de sangre y durante poco tiempo la paciente no experimenta
ningún dolor. Pero, transcurridos algunos minutos, las contracciones uterinas reaparecen
a intervalos regulares, hasta que la placenta queda separada y es expulsada al exterior.